martes, 25 de diciembre de 2007

EL BELLO Y DELICADO ARTE DE SHU MIZOGUCHI



El arte expresa mediante sensaciones las ideas y la cosmovisión que componen la arquitectura de toda cultura. El arte japonés tradicional exhala la profunda huella del zen en la mentalidad japonesa. Mediante la pintura, la poesía, la arquitectura, el arte de los jardines, el teatro Noh, el combate de espadas o la ceremonia del té, el zen manifestó su concepción fundamental de la realidad como vacío subyacente, como una universal e indefinible fuerza creadora desde la que eclosiona el mundo y sus seres.



Algunos senderos del moderno arte occidental pueden ser relacionados con la sensibilidad zen. Esta coincidencia surge a través de comparaciones o semejanzas, o por una directa y conciente influencia del zen nipón. Pero las coincidencias no suprimen las profundas diferencias entre las matrices culturales desde la que brotan los estilos artísticos orientales y occidentales.
El impresionismo del siglo XlX está inspirado en la pintura japonesa.

Mizoguchi, conservando las raíces artísticas japonesas, combina con una magia increíble: bellas damicelas, fantacía, ciencia ficción, futuristas, seres místicos y personajes esotéricos.

Belleza, armonía, serenidad y delicadeza es lo que transmiten los trazos, la iluminación, los colores y el gran despliegue de imaginación que refleja cada pintura elevando el espíritu de quien contempla su obra.

GLORIA X

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